El Árbol Fuera del Muro
Hubo un hombre que plantó un jardín y lo cercó con un muro. Lo regó, lo cuidó, y con los años muchos árboles crecieron allí. Con ellos se alimentaba a sí mismo, y compartía con los demás. Había algunos altos, frondosos y floridos, muy llamativos. Otros permanecían menos vistosos, y más alejados del paso habitual de aquel hombre. A los que consideraba más útiles, los colocaba en un lugar con una sombra especial. Les daba agua constante y un trato cercano. A los que crecían más lejos, solo los observaba, por si acaso daban algún fruto visible. Cada mañana, el jardinero recorría su jardín, señalando: —Este sirve. Este también… Aquel, no tanto. Al que no servía, lo arrancaba de raíz. Y si algún árbol le parecía torcido, o si alguna rama crecía hacia donde él no había previsto, decía: —Ese quizá sirva... A ver si se endereza. Pero un día apareció un brote fuera del muro . Nadie lo había sembrado allí, y sin embargo, creció. Recibía luz directa, lluvia del cielo, y el aliento del vie...