Padre, vengo a buscarte

 

 

Espíritu Santo, te invoco,

Llévame a las alturas con el Padre,

Haz de mi oración una obra de arte.

 

¡Que se haga la luz,

que desaparezcan las tinieblas de mi mente,

en el nombre de Jesús!

Sana mis heridas con tu aceite, el aceite de tu presencia.

 

 

 

¡Oh, tú que habitas en los huertos,

los compañeros anhelan oír tu voz!

¡HÁZMELA OIR!

(Cantares 8.13)

 

Los huertos,

El Lugar Santísimo,

EL ESPÍRITU DEL HOMBRE,

Para Ti son lo mismo.

¡Aquí estás!

Nunca tardas en responderme.

¿Qué estás haciendo aquí?

¿A qué te dedicas?

¿Qué es lo que haces exactamente?

 

 

 

ÉL:

 

 

Descansar en tu corazón,

He aquí mi trono,

¿Entiendes ahora lo que es la sabiduría?

Muchas formas, muchos colores,

Transparencia y profundidad,

No tengas miedo de conocerme,

aparta de ti esa montaña de miedo…

 

 

  


Está lloviendo, Gabriel, mira al cielo:

En tu corazón veo sangre y fuego,

Una voz reclama un regalo eterno

Se cumplió mi decreto

Algo invisible,

Fue hecho.

 


Como negrura que se extiende sobre los montes,

Es un pueblo grande y poderoso,

Nunca hubo nada igual,

Ni lo habrá en muchas generaciones.

Delante de él destruye el fuego,

Detrás de él abrasa la llama.

Delante de él la tierra es un vergel,

Detrás, estepa desolada:

NADA ESCAPA.

Su aspecto es de corceles,

De jinetes que galopan…

Llamas de fuego

 que devoran la hojarasca.

(Joel 2)

 

7 colores,

7 candeleros,

Un rayo de luz atraviesa una gota de agua,

¡Tú eres esa gota de agua,

eres mi reflejo!

 

 

7 sellos,

¿qué hay en el espejo?

Un león victorioso

Sentado frente al mar

Viviendo tu regreso.

 


YO SOY 

el que anda en medio de mi pueblo

Tu primer amor,

El que transciende el cielo.

Gracias por dejarme arrebatarte

Porque Tú Eres mi deseo.

 

 

¿Quién es la que sube del desierto,

Recostada sobre su amado?

(Cantares 8.5)

 

LA ESPOSA:

 

Tu me has dado las dos alas

Para llevarme lejos,

Al desierto.

 

Gracias tierra,

Porque tu has tragado el río de palabras,

Que la serpiente me arrojó en el desierto.

 

¿Y en el mar que está ocurriendo?

 

Un mar de gente corre velozmente,

desde la antigüedad,

buscando un presente perfecto.

Lo que es ya fue,

 Y es lo mismo que esta siendo.

 

Todo lo que toca lo desgarra,

Hasta su propia carne.

Con su boca devora y contamina,

Hasta el aire que respira.

 

Hombre, hombre, hombre.

Humanismo es tu nombre.

¡Huye de tu Padre!,

No sea que te confronte.

 

 

¿Adónde ha ido tu amado,

Oh tú, la más hermosa entre las mujeres?

¿adónde fue tu amado,

para que lo busquemos contigo?

Ella:

Mi amado bajó a su huerto,

A las eras de las especias,

Para apacentar entre los huertos

Y a recoger los lirios.

Yo soy de mi amado y mi amado es mío,

El apacienta entre lirios.

 

(Cantares 6.1-3)

 

 

¿Sabes que eres alguien muy especial para Dios? ¡Si tú, que me estas leyendo! ¿Sabes que hace mucho tiempo ya te amó? ¿Qué no te juzga?

¿Sabes que le gusta de ti?, que no te conformas con la injusticia y quieres producir un cambio en esta época. Tú época, Él te la ha dado, ¿Qué vas a hacer con ella?

Sabes que cuando ve a Su iglesia, ve a un ejército victorioso que tiene el mundo en la mano para que la gente conozca como es la realidad. Un ejército que conquista el corazón de la gente.

Cuando le miramos hasta se emociona como un enamorado cuando le mira su esposa. Siendo rey no puede evitar enternerse cuando nos mira. Lee el Cantar de los cantares y pregúntale. Él es ÉL y Ella eres TÚ.

Mírale a los ojos, está allí contigo, conquista su corazón y deja que Él conquiste el tuyo ¿No ves que siempre estás en su pensamiento?

¿Lo ves?

Recuerda que tu espíritu es su huerto. Déjalo entrar. Allí lo hallarás, en lo mas profundo de tu ser, en lo más oculto de tus huesos. Déjale que salga de dentro de ti, que te toque y también que hable, abrace y sienta a los demás a través de ti y lo podamos tocar a Él a través de otros. No lo constriñas más.

Apacentando entre lirios, ahí está. Dentro de gente especial, gente que hemos creído y entendido que somos especiales para Él. Nadie se escapa, a todos atrae a sí mismo. Por eso habla de especias, gente hermosa, por eso habla de lirios, ¿Qué es el ser humano para Él? Ya lo he dicho, SU MAYOR OBRA DE ARTE. Tenemos que dejar de comportarnos como unos extraños con ÉL.

PADRE, VENGO A BUSCARTE…

 

ÉL:

 

Somos uno, la esperanza de gloria.

¿Por qué preguntas dónde estoy?

¿Por qué preguntas cuando vendré?

Yo Jesús, 

siempre he estado y siempre estaré.

No estoy lejos de ti, mírame.

¿Cuándo oras con quien hablas?

Atráeme



.

 

 

Pongo mi arco en la nube…y todo ojo lo verá.

Tu eres mi pacto,

¡BÚSCAME EN TU ESPEJO!





Comentarios

  1. Esa es la realidad, que no sabemos enfocar
    Vienen las nieblas a enturbiar esa visión de eternidad. Por eso tan necesario buscarle y la necesidad de sentirlo cerca para que no se enturvie la visión, el entendimiento Espiritual que nos hace vivir esa realidad...
    Las batallas que enfrentamos,los momentos que todo se enturbia y no vemos claridad...pero esa es la realidad, El esta a nuestro lado,no nos deja,no abandona.Persiste asta que lo volvemos a encontrar...
    Un abrazo Adrián,Dios siga guardando y guiando tu vida...

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